lunes, 23 de diciembre de 2013

Reseña: El camino mozárabe, de Jesús Sánchez Adalid

Título: El camino mozárabe 
Autor: Jesús Sánchez Adalid
Editorial: 
Martínez Roca

Nº Páginas: 512
Precio: 18,90 €
ISBN: 9788427039452 

Con El camino mozárabe, Jesús Sánchez Adalid nos invita a realizar un fascinante viaje histórico por los escenarios del siglo X, doce años después de la publicación de El mozárabe, magistral novela histórica con más de un millón de ejemplares vendidos. La novela nos traslada hasta unas décadas antes del comienzo de El mozárabe por lo que no es necesario haber leído esta, aunque hay guiños en sus páginas a los lectores de su emblemática novela. 

Argumento e impresiones:

Se trata de una novela histórica, ambientada en la península ibérica del siglo X, en la que se narran diversas historias que transcurren en el reino de Gallaecia y el califato de al-Ándalus, principalmente, territorios conectados a través de una ruta conocida como "camino mozárabe".


En sus páginas acompañaremos a la reina-abadesa Goto de Gallaecia, que se dirige hacia al-Ándalus con el objetivo de recuperar las reliquias del mártir san Paio y devolverlas a su reino, pese a la admonición del demente monje Hermogio, que trata de disuadirla argumentándole que el difunto Paio le ha manifestado que quiere permanecer enterrado allí. Además, veremos la reacción del califa Al Nasir (Abderramán III) al regresar a Medina Azahara tras la batalla de Simancas, donde el rey Ramiro II de León le infligió una severa derrota en la que aquel perdió su preciado ejemplar del Corán y su cota de malla preferida. En al-Ándalus transcurre también la trama de 
Estebanus al Sabbag, al que todos conocen como Lindopelo, un apocado personaje mozárabe que trabaja tiñéndole los cabellos al califa y que desempeña un papel importante en el desenlace de la novela. Por último, resta hablar de las embajadas que envían el rey Ramiro y Al Nasir para negociar un tratado de paz, cuya labor se ve entorpecida por las posturas más radicales a uno y otro lado. Todas estas historias acaban confluyendo en una sola, remachada con un final emocionante y cargado de sorpresas.

Palacio de Medina Azahara (Córdoba)

La ambientación de la obra es, sin duda, uno de los logros de Sánchez Adalid, que no escatima en detallar los escenarios de la época: los bucólicos paisajes gallegos, la sobriedad de las iglesias, los aromas de los mercados andalusíes, la majestuosidad del palacio de Medina Azahara, etc. El autor tiene una clara voluntad de estilo y la selección de las palabras, a mi juicio, es muy acertada, pues consigue retrotraernos a la vieja Córdoba andalusí cuando leemos que los almuédanos o muecines llamaban al rezo a los musulmanes desde los alminares o minaretes, que los personajes transitaban por los callejones y adarves de la ciudad o que las tropas de Al Nasir habían arrasado a los cristianos del norte con sus aceifas.

Asimismo, El camino mozárabe nos habla sobre un aspecto quizá poco destacado en la historia de España: la opinión de los cristianos de los reinos del norte (Gallaecia, León, etc.) acerca de los mozárabes de al-Ándalus, y viceversa. Los primeros piensan sobre los segundos que son pusilánimes y acomodaticios, por vivir en tierra de musulmanes bajo sus leyes, mientras que los segundos piensan de los primeros que son unos salvajes, sobre todo del rey Ramiro, al que tildan de pastor de cabras, de borracho y de estúpido. En relación con la convivencia de las distintas religiones en la península, la reina-abadesa Goto reflexiona que solamente al comprobar cómo eran tratados los cristianos en al-Ándalus, sometidos a ciertas restricciones legislativas, a desprecios y a veces incluso a persecuciones, fue consciente de que ellos eran igual de crueles con los judíos y musulmanes en los reinos cristianos.

Monasterio de San Pedro de Rocas (Esgos, Ourense)
El camino mozárabe resulta todo un acierto, ya que a través de sus personajes y escenarios podemos imaginarnos cómo discurría la vida en el lejano siglo X, envuelto en ese encanto misterioso que siempre acompaña a la Edad Media. Se trata de una historia en la que el autor nos envuelve con su prosa exquisita y nos sumerge de lleno en un mundo descrito con maestría, todo ello de forma muy amena y didáctica. Y para completar el menú, incluye un extenso apéndice histórico que nos aportará luz sobre el trasfondo histórico de la novela. 

En definitiva, una novela para disfrutar y viajar en el tiempo que recomiendo sin duda.




Nota: 5 / 5

2 comentarios:

Damek dijo...

Tengo prevista aún la lectura de El mozárabe, por lo que éste tardaré aún en leerlo. De todas formas, por lo que veo sigue siendo una magnífica novela, al igual que la primera. ¿Cuál te ha gustado más?

Francisco Javier Martín dijo...

Bueno está claro que El Mozárabe es ya todo un clásico dentro de la literatura española y más en lo que respecta al género de la novela histórica. No sabría cuál elegir puesto que los dos me gustan sobremanera por sus contenidos, redacción impecable y forma de enganchar al lector a sus páginas. El Mozárabe quizás es más completo (también porque tiene más páginas) y es un libro en donde no solo se habla de los reinos que conformaban y peleaban por hacerse con el dominio de la Península Ibérica del siglo X (como también ocurre en El Camino Mozárabe), sino que nos permite transportarnos a muchos otros lugares interesantes de esa época en Europa (Constantinopla, Roma, Sicilia, etc.) dándonos una visión global de la distribución de las fuerzas del poder y de cómo se orquestaban las distintas alianzas entre Iglesia y Estados, Religión y Política.