martes, 4 de marzo de 2014

Reseña: Cien años de soledad

Título: Cien años de soledad
Autor: Gabriel García Márquez
Editorial: RBA
Nº Páginas: 315
ISBN: 9788447306190


Considerada una obra maestra de la literatura hispanoamericana y contemporánea universal, es una de las obras más traducidas y leídas en español. Recibió el Premio Rómulo Gallegos en Venezuela y el Premio al mejor libro extranjero en Francia. Adicionalmente, Gabriel García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura en 1982 por su obra completa, además de poseer el récord del libro más vendido editado originalmente en castellano. Muchos catalogan esta obra como la mejor de toda su carrera.

Contexto

El libro se compone de 20 capítulos no titulados, en los cuales se narra una historia con una estructura cíclica temporal, ya que los acontecimientos del pueblo y de la familia Buendía, así como los nombres de los personajes se repiten una y otra vez –retando verdaderamente la memoria del lector, fusionando la fantasía con la realidad. En los tres primeros capítulos se narra el éxodo de un grupo de familias y el establecimiento del pueblo de Macondo, desde el capítulo 4 hasta el 16 se trata el desarrollo económico, político y social del pueblo y los últimos cuatro capítulos narran su decadencia.

La novela está ambientada en el pueblo de Macondo, lugar ficticio que refleja muchas de las costumbres y anécdotas vividas por García Márquez durante su infancia en su colombiano pueblo natal. Sin referencia al tiempo histórico, podría enmarcarse entre mediados del siglo XIX y mediados del XX, si la ubicamos en la historia de Colombia, en la cual se inspira.


Argumento

El libro narra la historia de la familia Buendía a lo largo de siete generaciones en el pueblo ficticio de Macondo. 

Durante el relato, se entremezclan temas tan dispares como la fundación del pueblo, la llegada de los gitanos y la alquimia, la superstición, la peste del insomnio que hace perder la memoria, la política y la guerra civil entre el partido conservador y el liberal (en la que los militares liberales de la familia Buendía acaban convirtiéndose en dictadores), el progreso (con la llegada del tren, telégrafo, gramófono y cine al pueblo), la explotación extranjera de las plantaciones de banano, así como el posterior genocidio de los huelguistas del pueblo, para finalizar con la decadencia de Macondo.

Los temas centrales de la novela vienen a ser:

La soledad. Durante la novela, todos sus personajes parecen estar predestinados a padecer la soledad, como una característica innata de la familia Buendía. El pueblo mismo vive aislado de la modernidad, siempre a la espera de la llegada de los gitanos para traer los nuevos inventos; y el olvido, frecuente en los acontecimientos trágicos recurrentes en la historia de la cultura que presenta la obra. La razón primordial por la cual sus personajes terminan solos es su incapacidad de amar o sus prejuicios.

La realidad y la ficción. La narración presenta eventos fantásticos dentro de la cotidianeidad, situación que para los personajes no es anormal; asimismo, se hace frecuente la exageración del entorno. También se presentan hechos históricos de Colombia como las guerras civiles entre partidos políticos y la matanza de las bananeras dentro del mito de Macondo. 

Destacan las numerosas referencias religiosas, profecías, reapariciones de personajes muertos que charlan y se relacionan con los vivos, seres más que centenarios, lluvias que duran más de cuatro años, etc. Todo el relato está rodeado de un halo mágico y maravilloso.

El incesto. Las relaciones entre parientes se marcan dentro del mito del nacimiento de un hijo con cola de cerdo; a pesar de ello, éstas están presentes entre diversos miembros de la familia Buendía y diversas generaciones a lo largo del relato.



En Cien años de soledad se utiliza una técnica narrativa que recurre a un tono, un espacio y un ritmo novelesco particulares. En conjunto, estos tres elementos permiten que el lector se familiarice con facilidad con la historia.

El tono narrativo es claramente definido por una tercera persona, el cual va relatando los acontecimientos sin formular juicios y sin marcar una diferencia entre lo real y lo fantástico. Desde el principio, parece que el narrador conoce la historia y la cuenta de forma imperturbable y con naturalidad, incluso en aquellos episodios en los que se relatan sucesos trágicos (bastante numerosos, por cierto). Digamos que el narrador se mantiene muy objetivo a lo largo de la obra. 


Destaca el uso de un lenguaje muy poético. A lo largo de la obra se recurre a diversas figuras literarias, lo que le otorga un cierto aura de cuento.


El ritmo narrativo le imprime a la historia gran dinamismo. Es decir, el narrador cuenta muchas cosas, condensando la información y mostrando los detalles esenciales de la historia.

Cabe decir, que el mensaje de esta historia es muy claro pero a la vez complejo. Macondo nace y muere en la obra. Con lo cual se interpreta que el mundo en sus orígenes era un mundo de paz y tranquilidad pero, con el transcurso de los años, se va destruyendo con la tecnología. Cuando el gobierno y la autoridad, quien antes era José Arcadio Buendía -fundador de Macondo- tratan de organizar el pueblo, traen consigo la destrucción de sí mismos y lo único que logran es acabar con aquel pueblo que alguna vez fue un paraíso.

En definitiva, y por decirlo de alguna manera, a mí me ha parecido una novela diferente a todo lo que he leído hasta ahora, y es ahí donde radica su encanto. Reflejo de las costumbres hispanoamericanas y, aunque un tanto enrevesada, es muy imaginativa, original y, sin duda, impactante. 

De obligada lectura.


"En aquel Macondo olvidado hasta por los pájaros, donde el polvo y el calor se habían hecho tan tenaces que costaba trabajo respirar, recluidos por la soledad y el amor y por la soledad del amor en una casa donde era casi imposible dormir por el estruendo de las hormigas coloradas, Aureliano y Amaranta Úrsula eran los únicos seres felices, y los más felices sobre la tierra".


Nota: 5 / 5  

4 comentarios:

Damek dijo...

Fantástica reseña. No hace ni un año, empecé a leerlo alternándolo con otra novela, pero por una razón u otra, lo djé en el primer tercio. Y no porque no me estuviese gustando, porque me pareció bastante interesante y amena, pero quizá no era el momento o me apetecía otro tipo de lectura. Espero reanudarla no dentro de mucho, y poder disfrutarla tanto como tú.

Francisco Javier Martín dijo...

Una magnífica reseña que incita a leérselo. Algo debe de tener este libro cuando está siempre entre los primeros mejor valorados.

Inä dijo...

Te entiendo perfectamente, Damek. A mí me ocurrió algo similar al comenzar a leerla. Creo que requiere tiempo y un cierto "esfuerzo" por parte del lector, ya que en mi opinión, es una novela en la que se hace necesario "leer entre líneas" para sacarle bien el jugo.

Inä dijo...

Como bien dices, Javi, este libro está catalogado como lo mejorcito de la novela contemporánea. Para muchos es su libro favorito.

Es una novela "extraña" y mientras se lee llega a embargarte realmente una sensación de irrealidad difícil de explicar. Es un torbellino de emociones: mágico y real, sensual y trágico... No hago referencia a esto en la reseña, pero mientras lo leía me recordaba a "La casa de Bernarda Alba", de Lorca. Supongo que por el estilo costumbrista e íntimo de la obra.